lunes, 18 de octubre de 2010

24/10/2010 - 30º domingo Tiempo ordinario (C)

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24 de octubre de 2010

Homilias de José Antonio Pagola

30º Tiempo ordinario (C)


Para leer, completas, todas las homilias de José Antonio Pagola para este domingo haz "clic" sobre el título del domingo, o "cliclea" sobre Ciclo C en el menu superior.
Lee tambien el documento "La hora de los laicos".

EVANGELIO

El publicano bajó a su casa justificado, y el fariseo no.

Lectura del santo evangelio según san Lucas 18,9-14

En aquel tiempo, a algunos que, teniéndose por justos, se sentían seguros de sí mismos y despreciaban a los demás, dijo Jesús esta parábola:
- Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, un publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: «¡Oh Dios!, te doy gracias, porque no soy como los demás: ladrones, injustos, adúlteros; ni como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo».
El publicano, en cambio, se quedó atrás y no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo; sólo se golpeaba el pecho, diciendo: «¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador».
Os digo que éste bajó a su casa justificado, y aquél no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.

HOMILIA

2009-2010 -
24 de octubre de 2010


LA POSTURA JUSTA

Según Lucas, Jesús dirige la parábola del fariseo y el publicano a algunos que presumen de ser justos ante Dios y desprecian a los demás. Los dos protagonistas que suben al templo a orar representan dos actitudes religiosas contrapuestas e irreconciliables. Pero, ¿cuál es la postura justa y acertada ante Dios? Ésta es la pregunta de fondo.
El fariseo es un observante escrupuloso de la ley y un practicante fiel de su religión. Se siente seguro en el templo. Ora de pie y con la cabeza erguida. Su oración es la más hermosa: una plegaria de alabanza y acción de gracias a Dios. Pero no le da gracias por su grandeza, su bondad o misericordia, sino por lo bueno y grande que es él mismo.
En seguida se observa algo falso en esta oración. Más que orar, este hombre se contempla a sí mismo...

José Antonio Pagola

HOMILIA

2006-2007 – HACERNOS DISCÍPULOS DE JESÚS
28 de octubre de 2007


CONTRA LA ILUSIÓN DE INOCENCIA

Yo no soy como los demás.

La parábola de Jesús es conocida. Un fariseo y un recaudador de impuestos suben al templo a orar. Los dos comienzan su plegaria con la misma invocación: Oh Dios. Sin embargo, el contenido de su oración y, sobre todo, su manera de vivir ante ese Dios es muy diferente.
Desde el comienzo, Lucas nos ofrece su clave de lectura. Según él, Jesús pronunció esta parábola pensando en esas personas que, convencidas de ser justas, dan por descontado que su vida agrada a Dios y se pasan los días condenando a los demás.
El fariseo ora «erguido». Se siente seguro ante Dios. Cumple todo lo que pide la ley mosaica y más. Todo lo hace bien. Le habla a Dios de sus «ayunos» y del pago de los «diezmos», pero no le dice nada de sus obras de caridad y de su compasión hacia los últimos. Le basta su vida religiosa.
Este hombre vive envuelto en la «ilusión de inocencia total»: yo no soy como los demás…

José Antonio Pagola

HOMILIA

2003-2004 – A QUIÉN IREMOS
24 de octubre de 2004


DESCONCERTANTE

Éste bajó justificado y aquél no.

Fue una de las parábolas más desconcertantes de Jesús. Un piadoso fariseo y un recaudador de impuestos deshonesto suben al templo a orar. ¿Cómo reaccionará Dios ante dos personas de vida moral y religiosa tan diferente y opuesta?
El fariseo ora de pie, seguro y sin temor alguno. Su conciencia no le acusa de nada. No es hipócrita. Lo que dice es verdad. Cumple fielmente la ley e incluso la sobrepasa. No se atribuye a sí mismo mérito alguno, sino que todo lo agradece a Dios: «Oh Dios, te doy gracias». Si este hombre no es santo, ¿quién va a ser? Seguro que puede contar con la bendición de Dios.
El recaudador se retira a un rincón. No se siente cómodo en aquel lugar santo. No es su sitio. Ni siquiera se atreve a levantar sus ojos del suelo. Se golpea el pecho y reconoce su pecado. No promete nada. No puede dejar su trabajo ni devolver lo que ha robado. No puede cambiar de vida. Sólo le queda abandonarse a la misericordia de Dios…

José Antonio Pagola

HOMILIA

2000-2001 – BUSCAR LAS RAÍCES
28 de octubre de 2001


Título

(No se encuentra)

José Antonio Pagola

HOMILIA

1997-1998 – UN CAMINO DIFERENTE
25 de octubre de 1998


RECUPERAR LA ORACIÓN

Oh Dios, ten compasión de este pecador.

¿Qué puede hacer una persona que ha vivido de prácticas religiosas y quiere ahora comunicarse con Dios de manera más viva, sin limitarse a «rezar sus oraciones»? ¿Qué puede hacer quien lleva algún tiempo alejado de todo, pero comienza a sentir la inquietud por Dios? ¿Es posible recuperar la oración?
El primer paso es el deseo de encontrarse con Dios. Un deseo débil y tal vez impreciso. O un deseo poderoso y fuerte. Poco importa. Si la persona siente ese deseo en su interior, ya está orando….

José Antonio Pagola

HOMILIA

1994-1995 – VIVIR DESPIERTOS
29 de octubre de 1995


Título

(No se encuentra)

José Antonio Pagola

HOMILIA

1991-1992 – SIN PERDER LA DIRECCIÓN
25 de octubre de 1992


DEMAGOGIA

… Seguros de sí mismos, despreciaban a los demás.

No son pocos los observadores que detectan en la actual sociedad un crecimiento o agudización de la demagogia, no sólo en la actividad política, sino en todos los ámbitos de la vida pública. La razón es sencilla. Hoy sólo tiene fuerza social aquello que se transmite al pueblo a través de los grandes medios de comunicación.
La palabra emitida a todos los ambientes, la imagen televisiva introducida en los hogares, la propaganda impregnando todo el espacio social son los grandes instrumentos que van configurando las convicciones y el sentir de la sociedad.
Entonces, es normal que los políticos se esfuercen por utilizar toda clase de medios a su alcance para invadir todos los espacios de la vida y tratar de convencer a los ciudadanos de su propio mensaje…

José Antonio Pagola

HOMILIA

1988-1989 – CONSTRUIR SOBRE LA ROCA
29 de octubre de 1989


UNA ALEGRIA OLVIDADA

Oh Dios, ten compasión de este pecador.

Nadie quiere oír hablar de sus pecados. Parece indigno de un hombre moderno tener que responder de sus culpas ante alguien.
Lo más progresista es superar tiempos pasados en que todavía sentíamos «el peso del pecado”. Suprimir en nosotros toda experiencia de culpa. Olvidar aquello que puede perturbar nuestra conciencia.
Probablemente no anda muy descaminado Jean Lacroix cuando dice que «el ateísmo contemporáneo no es más que el rechazo de la culpabilidad”…

José Antonio Pagola

HOMILIA

1985-1986 – BUENAS NOTICIAS
26 de octubre de 1986


SIN DESESPERAR

ten compasión de este pecador.

Es difícil describir la inmensa tristeza, la impotencia, la vergüenza y el dolor que vivimos estos días la inmensa mayoría del pueblo vasco.
Condenas, repulsas, comunicados de toda clase se amontonan en las páginas de los diarios ante la escalada absurda de violencia y el desprecio de la vida tan fácilmente asesinada.
Todo el mundo parecer querer buscar la palabra más dura, la condena más tajante que le distancie sin ambigüedades de hechos tan execrables.
Quizás, todos deberíamos callar un poco más y preguntarnos en silencio a nosotros mismos por la parte de «terrorismo cotidiano», violencia y agresividad que aportamos día a día a nuestra sociedad….

José Antonio Pagola

HOMILIA

1982-1983 – APRENDER A VIVIR
23 de octubre de 1983


FARISEOS DE HOY

Teniéndose por justos...
despreciaban a los demás.


Hoy nadie quiere ser llamado fariseo, y con razón. Pero esto no prueba, desgraciadamente, que los fariseos hayan desaparecido. Al contrario, si la parábola del fariseo y el publicano fue dirigida a «quienes teniéndose por justos, se sentían seguros de sí mismos y despreciaban a los demás», quizás el auditorio ha crecido.
El fariseo de ayer y de hoy es esencialmente el mismo. Un hombre satisfecho de sí mismo y seguro de su valer. Un hombre que se cree siempre con la razón. Posee en exclusiva la verdad, y se sirve de ella para juzgar y condenar a los demás…

José Antonio Pagola


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