domingo, 4 de septiembre de 2011

11/09/2011 - 24º domingo Tiempo ordinario (A)

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11 de septiembre de 2011


Homilias de José Antonio Pagola

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EVANGELIO


No te digo que perdones hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.


+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 18, 21-35

En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús:
-«Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?»
Jesús le contesta:
-«No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así.
El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo:
"Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo."
El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo: "Págame lo que me debes."
El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo:"Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré."
Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.
Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: "¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?"
Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.
Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano.»

Palabra de Dios.

HOMILIA


2010-2011 -
11 de septiembre de 2011



VIVIR PERDONANDO

Los discípulos le han oído a Jesús decir cosas increíbles sobre el amor a los enemigos, la oración al Padre por los que nos persiguen, el perdón a quien nos hace daño. Seguramente les parece un mensaje extraordinario pero poco realista y muy problemático.
Pedro se acerca ahora a Jesús con un planteamiento más práctico y concreto que les permita, al menos, resolver los problemas que surgen entre ellos: recelos, envidias, enfrentamientos, conflictos y rencillas. ¿Cómo tienen que actuar en aquella familia de seguidores que caminan tras sus pasos. En concreto: «Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar?».
Antes que Jesús le responda, el impetuoso Pedro se le adelanta a hacerle su propia sugerencia: «¿Hasta siete veces?». Su propuesta es de una generosidad muy superior al clima justiciero que se respira en la sociedad judía. Va más allá incluso de lo que se practica entre los rabinos y los grupos esenios que hablan como máximo de perdonar hasta cuatro veces.
Sin embargo Pedro se sigue moviendo en el plano de la casuística judía donde se prescribe el perdón como arreglo amistoso y reglamentado para garantizar el funcionamiento ordenado de la convivencia entre quienes pertenecen al mismo grupo.
La respuesta de Jesús exige ponerse en otro registro. En el perdón no hay límites: «No te digo hasta siete veces sino hasta setenta veces siete». No tiene sentido llevar cuentas del perdón. El que se pone a contar cuántas veces está perdonando al hermano se adentra por un camino absurdo que arruina el espíritu que ha de reinar entre sus seguidores.
Entre los judíos era conocido un "Canto de venganza" de Lámek, un legendario héroe del desierto, que decía así: "Caín será vengado siete veces, pero Lámek será vengado setenta veces siete". Frente esta cultura de la venganza sin límites, Jesús canta el perdón sin límites entre sus seguidores.
En muy pocos años el malestar ha ido creciendo en el interior de la Iglesia provocando conflictos y enfrentamientos cada vez más desgarradores y dolorosos. La falta de respeto mutuo, los insultos y las calumnias son cada vez más frecuentes. Sin que nadie los desautorice, sectores que se dicen cristianos se sirven de internet para sembrar agresividad y odio destruyendo sin piedad el nombre y la trayectoria de otros creyentes. Necesitamos urgentemente testigos de Jesús, que anuncien con palabra firme su Evangelio y que contagien con corazón humilde su paz. Creyentes que vivan perdonando y curando esta obcecación enfermiza que ha penetrado en su Iglesia.

José Antonio Pagola 


HOMILIA


2007-2008 - Recreados por Jesús
14 de septiembre de 2008


PERDONAR SIEMPRE 

Hasta setenta veces siete.

A Mateo se le ve preocupado por corregir los conflictos, disputas y enfrentamientos que pueden surgir en la comunidad de los seguidores de Jesús. Probablemente, está escribiendo su evangelio en unos momentos en que, como se dice en su evangelio, «la caridad de la mayoría se está enfriando» (Mateo 24, 12).
Por eso concreta con mucho detalle cómo se ha de actuar para extirpar el mal del interior de la comunidad, respetando siempre a las personas, buscando antes que nada «la corrección a solas», acudiendo al diálogo con «testigos», haciendo intervenir a la «comunidad» o separándose de quien puede hacer daño a los seguidores de Jesús…

José Antonio Pagola 

HOMILIA

2004-2005 – AL ESTILO DE JESÚS
11 de septiembre de 2005


¿QUÉ SERÍA DE NOSOTROS SIN PERDÓN? 

Hasta setenta veces siete.

Se la llama «parábola del siervo sin entrañas», porque trata de un hombre que, habiendo sido perdonado por el rey de una deuda imposible de pagar, es incapaz de perdonar a su vez a un compañero que le debe una pequeña cantidad. El relato parece sencillo y claro. Sin embargo, los autores siguen discutiendo sobre su sentido original, pues la desafortunada aplicación de Mateo no encaja bien con la llamada de Jesús a «perdonar hasta setenta veces siete»…

José Antonio Pagola 

HOMILIA

2001-2002 – CON FUEGO
15 de septiembre de 2002


Título 

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José Antonio Pagola 

HOMILIA 

1998-1999 – FUERZA PARA VIVIR
12 de septiembre de 1999 


NO QUIERO 

Hasta setenta veces siete.

Sé que no es fácil adoptar una postura serena y lúcida ante los hechos violentos tan complejos que se suceden entre nosotros. Soy consciente de que yo mismo formo parte de esa sociedad violenta. Pero no quiero ser violento.
Siento que, habituados a tanta violencia y tanta sangre, nos empiezan a faltar palabras para expresar nuestra condena. Pero no quiero que me falte sensibilidad ante ningún ser humano muerto violentamente…

José Antonio Pagola 

HOMILIA

1995-1996 – SANAR LA VIDA
15 de septiembre de 1996


APOLOGÍA DEL PERDÓN 

Hasta setenta veces siete.

Casi siempre que he escrito sobre el perdón he recibido cartas, por lo general anónimas, en que se me acusaba de hacer más difícil todavía la lucha contra la violencia, de olvidar el sufrimiento de las víctimas, no entender la humillación de quien ha sido traicionado por su cónyuge, no «tener los pies sobre el suelo» y cosas semejantes.
No me resulta difícil comprender esta resistencia al perdón. ¿Cómo no voy a intuir la rabia, impotencia y dolor de quien ha sido víctima de la violencia, el desprecio o la traición? Pero, precisamente, el resentimiento y la agresividad que se advierte tras esas líneas me hacen ver con mayor claridad qué sería de un mundo en que se suprimiera el perdón…

José Antonio Pagola 

HOMILIA

1992-1993 – CON HORIZONTE
12 de septiembre de 1993


PERDÓN 

Setenta veces siete.

No es fácil hablar de perdón en medio de una sociedad justamente indignada y cuando todavía está caliente la sangre derramada por el terrorismo. Uno siente la tentación de ignorar la llamada del Evangelio. Es más cómodo no recordar de momento las palabras de Jesús que nos invitan a perdonar «setenta veces siete», es decir, siempre.
Sin embargo, hay algo que, desde dentro, me urge a anunciar el mensaje del perdón incluso en estos momentos, pues creo que es necesario para caminar hacia una verdadera reconciliación. Lo hago siguiendo de cerca la última Carta pastoral del Obispo J. M Setién: «La reconciliación, camino de pacificación.» …

José Antonio Pagola 

HOMILIA

1989-1990 – NUNCA ES TARDE
16 de septiembre de 1990 


PERDONAR NO ES TELEVISIVO 

Hasta setenta veces siete.

Hace unos días se acercaba a mí un hombre joven con un propósito insólito. Deseaba mi ayuda para llegar hasta la prisión de Badajoz a dar un abrazo de perdón a los dos homicidas de Puerto Hurraco. Ángel Carrillo ha perdido en la tragedia a una hermana y un sobrino, y tiene todavía algún otro familiar que sigue luchando por la vida.
Impactado por las imágenes de sangre, muerte, gritos y llantos, emitidas por la televisión, decidió también él acudir a TVE para propagar un mensaje de perdón sincero que sembrara un poco de paz en el pueblo…

José Antonio Pagola 

HOMILIA 

1986-1987 – CONSTRUIR SOBRE LA ROCA
13 de septiembre de 1987 


ES POSIBLE 

Como yo tuve compasión de ti. 

La insistencia de Jesús en ei perdón y la mutua comprensión no es propia de un idealista ingenuo sino de un espíritu lúcido y realista.
Nuestra convivencia diaria no sería posible si elimináramos la mutua tolerancia. Nadie puede pretender tratar sólo con personas perfectas. Hemos de aguantarnos mutuamente los defectos y saber perdonarnos si no queremos destruir nuestras relaciones…

José Antonio Pagola 

HOMILIA 

1983-1984 – BUENAS NOTICIAS
16 de septiembre de 1984 


¿NO NECESITAMOS YA EL PERDÓN? 

agarrándolo lo estrangulaba 

¿Vivimos todavía los creyentes de hoy una experiencia honda del perdón de Dios o no necesitamos ya sentirnos perdonados por nadie?
Se nos ha hablado tanto del riesgo a vivir con una conciencia morbosa de pecado que ya no nos atrevemos a insistir en nuestra propia culpabilidad para no generar en nosotros sentimientos de angustia o frustración.
Preferimos vivir de manera más irresponsable, atribuyendo todos nuestros males a las deficiencias de una sociedad mal organizada o a las actuaciones injustas que, naturalmente, siempre provienen de «los otros»…

José Antonio Pagola 

HOMILIA 

1980-1981 – APRENDER A VIVIR
13 de septiembre de 1981 


IMPORTANCIA SOCIAL DEL PERDÓN 

¿Cuántas veces tengo que perdonar? 

No es fácil escuchar la llamada de Jesús al perdón, ni sacar todas las implicaciones que puede tener el aceptar que un hombre es más humano cuando perdona que cuando se venga.
Sin duda, hay que entender bien el pensamiento de Jesús. Perdonar no significa ignorar las injusticias cometidas, ni aceptarlas de manera pasiva o indiferente. Al contrario, si uno perdona es precisamente para destruir, de alguna manera, la espiral del mal, y para ayudar al otro a rehabilitarse y actuar de manera diferente en el futuro…

José Antonio Pagola

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